Hace tiempo empezó a evidenciarse que entre los diseñadores, investigadores y desarrolladores relacionados con las tecnologías de la información, existe una diferencia fundamental con respecto a la gran mayoría del resto de los trabajadores, una tan notable que da lugar a la esperanza de poder cambiar la manera en la que las personas encaran el desafío de trabajar, y la responsabilidad de forjar su futuro profesional.
Por extraño que parezca, esta diferencia está tan a la vista de todos que a veces se vuelve difícil distinguirla claramente, pero se basa en el hecho de que este tipo de personas aman tan fervientemente la tecnología, que trabajar con y en ella realmente les causa placer.
Son personas que siempre buscan los espacios para hacer lo que les apasiona, y poder demostrarle al mundo y a ellos mismos que tienen la capacidad para aportar soluciones ingeniosas a nuevos o viejos problemas. Nos dimos cuenta que nos gusta tanto trabajar con la tecnología que cuando no hay otra opción lo hacemos sin una remuneración de por medio, y que los factores que nos motivan a ello están más allá de la comprensión de nuestros padres o abuelos.
Este hecho, visto desde algún ángulo muy excéntrico, podría llevarnos a decir que un nuevo nivel en la evolución de los seres humanos ha llegado, y que este nuevo tipo de personas requiere organizaciones diferentes que los agrupen, unas que sean capaces de fomentar, dirigir y amplificar sus capacidades, transformando el significado del concepto del trabajo, de lo que tradicionalmente fue a lo que queremos que empiece a ser. Leer artículo completo »